miércoles, 25 de junio de 2014

Cómo terminar el asunto de la intransigencia I




Debemos comenzar a comprender que el problema en México es cultural.

No son los políticos.

No son las leyes.

No es el Futbol ni las novelas, ni la Educación, alcoholismo,

es más , ni si quiera la tan de moda Violencia es el problema


EL PROBLEMA EN MÉXICO ES ESTRICTAMENTE CULTURAL

La CULTURA SOCIAL MEXICANA ACTUAL inhibe la demostración de emociones y opiniones en público.

El origen de esto, sí es político económico, el último intento masivo de expresión pública  fue reprimido violentamente con la clara intensión de generar pánico social entre la ciudadanía.

Con el tiempo el modelo de ese evento represor social, políticamente funcional  fue siendo implementado a gran escala en pequeños grupos. de modo que incluso, en la grandísima mayoría de los salones de escuela pública, la SEP, era envíado el mensaje de la imposibilidad práctica.

La EDUCACIÓN saió del salón de clases y SE CONVIRTIÓ EN CULTURA y esta por su naturaleza se reproduce trasmutándose, por lo general exacerbando su objetivo inicial, que en este caso, nuestro caso en México, nuestro México, fue EL ESTABLECIMIENTO DE LA VIOLENCIA COMO MEDIDA, UTILIZANDO AL MIEDO COMO SU AGENTE PASIVO.

De esta manera, la libertad que otros países conseguían, también enfrentando la violencia en el mismo periodo de los años 60´s, no logró suceder en el nuestro.

Al menos no hasta lo que lleva este 2014

T
Con es pasar de los años, ese gran evento en apariencia efectivo -sucedido en na plaza de nombre  Tlatelolco en la capital del país- se difundió por toda la República Mexicana. Las personas libres eran etiquetadas por el gobierno en turno como "comunistas" y se les obligaba por medio de la Fuerza a retractarse, los que se negaban eran desaparecidos. Aún es fecha que no se sabe de muchos de ellos.

Y todo lo anterior generó la creación de grupos paramilitares y delincuenciales organizados en células estratégicamente ubicadas para mantener el control del sistema. El sistema Fiscal ante todo. Es decir, que el ciudadano siguiera pagando impuestos, a pesar de saberse prisionero, cautivo, intrascendente.

Los medios de comunicación se aliaron al poder fáctico (diría Carmen Aristegui) y se comenzó el proceso de limpieza mental de los hechos. Trataron de contar otra historia, vista desde otros ángulos, culpando a las víctimas so pretexto de la defensa de la soberanía nacional.

EL PROBLEMA HOY, AHORITA, ES DÓNDE ESTÁN LOS HUEVOS.
La economía decae y nadie se pregunta: ¿qué pasará? ¿Qué puedo hacer? ¿Cenaré mañana?